upite

Upite es un americanismo para designar la cloaca de las aves.

Upite es, por lo tanto, el final del tracto digestivo, uno de los extremos de la soga sobre la que animales y hombres nos construimos. Las sogas tiene cabos, no principio o final, nosotros se lo otorgamos. Lo mismo hemos hecho con el tracto, a la boca le hemos otorgado el principio, al ano, al upite, el final. Y al final de la soga, sin que sea cierto, tenemos por cierto que está la muerte. Como soy viejo sé que Juan José, que también era viejo, lo conoció e hizo uso de él.

Para definir el tracto, lo que no vemos y lo que nos construye, la soga, me he valido los chicles, porque los chicles anulan la soga. Una chuchería, un mascar hasta el aburrimiento que introducimos en nuestra boca y arruinado su sabor escupimos, igualando los extremos y que, en el suelo modela, una infinita variedad de formas oscurecidas por nuestras pisadas, inmundicias que me atraen por su inutilidad, la misma inutilidad que encierra. El chicle es lo que no nos sirve, lo que no nos construye; el chicle, es lo no ingerido, es lo espurio, es el vacío con el que rellenamos.

El chicle confunde el principio con el final convirtiéndonos en tunicados, nos anuncia el resto del mundo, lo que no seremos, anuncia el fracaso.

Serie Upite.

Autor: Pedro García.
Grafito, tinta y fotografía sobre papel de embalaje montado sobre madera.
11,5 x 11,5 cm
2025

Coincidiendo con la inauguración disfrutaremos de la pesentación del último trabajo literario de Pedro García, «cuando te saquen los ojos», de la colección Poesía Abierta de Postigo Abierto.

«Este poemario supone la primera incursión de Pedro García en este arte literario. Con un estilo crudo y desgarrador, el autor nos sumerge en una atmósfera opresiva, haciéndonos partícipes, mediante una estructura fragmentada y repetitiva, de la desorientación y el trauma de un sujeto poético despojado de su visión y, con ella, de su identidad.

La ceguera, como sacrificio impuesto, busca anular al individuo, reduciéndolo a un estado de vulnerabilidad y dependencia en un territorio de oscuridad y limitaciones por el cual se debe aprender a moverse. La obra trasciende la mera descripción de la ceguera física para adentrarse en una poderosa alegoría sobre los sistemas de control y la resistencia humana.

Con imágenes perturbadoras y reflexiones incómodas, Pedro García nos desafía a cuestionar la naturaleza de la existencia y el poder de la percepción en un mundo hostil.

Este poemario no solo conmueve o aturde, sino que también provoca una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad y la fortaleza del espíritu humano frente a su propia crueldad».

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